Recomendaciones para trabajar durante el curso:
1.- Respetar la opinión de los demás.
2.- Cumplir con las actividades solicitadas en forma y tiempo.
3.- Contar con material o libro.
4.- Contar con disponibilidad para realizar las actividades de forma individual o equipo.
5.- Ser original en los productos solicitados.
INSTRUCCIONES:
contesta el siguiente
cuestionario, no tiene un valor numérico para tu calificación, te
permitirá conocer los conocimientos previos con los que cuentas.
- ¿Por qué te relacionas con otros
seres humanos?
- ¿Por qué vives en comunidad?
- ¿A cuantas comunidades perteneces
y por qué?
- ¿Quién construyó la comunidad en
la que vives?
- ¿Tu comunidad se ha modificado al
paso del tiempo (Sí, No), por qué y en qué ha cambiado?
- De la gente con la que te relacionas,
¿con quienes te identificas más y por qué?
RELIGIÓN Y CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO
Toda
sociedad humana es una empresa de edificación de mundos. La religión ocupa un
lugar destacado en esta empresa. Nuestro propósito principal, aquí, es emitir
algunos juicios generales acerca de la religión y de la edificación humana de
mundos.
Es
preciso comprender que la sociedad es un fenómeno dialéctico en cuanto es un
producto humano que sin embargo reacciona constantemente sobre su producto. La
sociedad es un producto del hombre. No tiene otra existencia que la que le concede
la actividad y la conciencia humanas. No puede haber ninguna realidad social
fuera del hombre. Pero también, puede afirmarse que el hombre es un producto de
la sociedad.
Toda
biografía individual es un episodio de la historia de la sociedad, que la
precede y lo sobrevive. La sociedad existía ya antes de que el individuo
naciera, y existirá después de que muera. Más aún, dentro de la sociedad, y
como resultado de un proceso social donde el individuo se convierte en una
persona, adquiere y mantiene una identidad y lleva a cabo diversos proyectos
que constituyen su vida.
El
hombre no puede existir fuera de la sociedad. Las dos afirmaciones, que la
sociedad es producto del hombre y que el
hombre es producto de la sociedad, no son contradictorias. Más bien reflejan el
carácter intrínsecamente dialéctico del fenómeno societal. Solo sí se reconoce
este carácter se comprenderá a la sociedad en términos adecuados a su realidad
empírica. El proceso dialéctico fundamental de la sociedad pasa por tres momentos o etapas. Ellos son la
externalización, la objetivación y la internalización. Sólo sí se comprenden
juntos estos tres momentos puede alcanzarse una concepción empíricamente
correcta de la sociedad. La externalización es el vuelco permanente del ser
humano hacia el mundo, tanto en la actividad física como mental. La
objetivación es la conquista de los productos de esta actividad, es una
realidad que se enfrenta con sus productores originales como una realidad
externa a ellos y diferente de ellos. La internalización es la reapropiación
por los hombres de esa misma realidad, quienes la transforman nuevamente de
estructuras del mundo objetivo en estructuras de la conciencia subjetiva.
La
sociedad llega a ser un producto humano por la externalización. Se convierte en
una realidad única por la objetivación. Y es por la internalización por lo que
el hombre es un producto de la sociedad.
La
externalización es una necesidad antropológica, el ser humano se externaliza
por esencia y desde su nacimiento, se funda en la construcción biológica del
hombre. El Homo Sapiens ocupa una
posición peculiar en el reino animal. Esta peculiaridad se manifiesta en la
relación del hombre con su propio cuerpo y con el mundo. A diferencia de los
otros mamíferos superiores, que nacen con un organismo esencialmente completo,
el hombre se halla “inconcluso” al nacer.
Los
pasos esenciales en el proceso de “completar” el desarrollo del hombre, etapas
que se realizan en el período fetal en los otros mamíferos superiores, se cumplen
en el primer año posterior al nacimiento en el caso del hombre. Es decir, el
proceso biológico de “convertirse en hombre” se realiza en un momento en que el
infante se halla en interacción con un medio extraorgánico, que abarca tanto el
mundo físico como el mundo humano del niño. Existe un fundamento biológico de
“convertirse en hombre”, en el sentido del desarrollo de la personalidad y la
apropiación de la cultura.
Si
nos referimos al mundo animal, es un mundo cerrado en lo que respecta a sus
posibilidades, esta programado por la propia constitución del animal, por ello,
todo animal vive en un medio que es específico de su especie particular. Existe
un mundo de los ratones, un mundo de los perros, un mundo de los caballos, etc.
Por el contrario, la estructura instintiva del hombre, al nacer, no está
especializada ni dirigida hacia el medio específico de una especie. No existe
ningún mundo del hombre, en el sentido indicado (al de los animales). El mundo
del hombre se halla imperfectamente programado por su constitución interna. Es
un mundo abierto. Es decir, es un mundo que debe ser moldeado por la propia
actividad del hombre.
Comparado
con lo otros mamíferos superiores, el hombre mantiene, así, una doble relación
con el mundo. Como los otros mamíferos, se encuentra en un mundo que antecede a
su aparición. Pero a diferencia de los otros mamíferos, este mundo no está
simplemente dado, prefabricado para él. El
hombre debe hacerse un mundo. La actividad constructora de mundos del
hombre, no es un fenómeno biológicamente extraño, sino la consecuencia directa
de la constitución biológica de él.
La
situación del organismo humano en el mundo se caracteriza, por una
inestabilidad inherente a él, desde su nacimiento, por ser un ser “inconcluso”.
El hombre no encuentra una relación dada con el mundo, sino que debe
continuamente tratar de establecerla.
En
el proceso de construcción de un mundo, el hombre, por su propia actividad,
especializa sus impulsos y logra la estabilidad. Biológicamente privado de un
mundo de los hombres, construye un mundo
humano. Este mundo por supuesto, es la cultura. Su propósito fundamental es
brindar a la vida humana las firmes estructuras de las que carece
biológicamente.
La
cultura, aunque se convierte para el hombre en una “segunda naturaleza” sigue
siendo algo muy diferente de la naturaleza, precisamente porque es el producto
de la propia actividad del hombre. Este debe crear y recrear de manara continua
la cultura. El imperativo cultural de la
estabilidad y el carácter intrínsecamente inestable de la cultura plantean,
juntos, el problema fundamental de la actividad constructora de mundos propia
del hombre. De tal suerte, que aun cuando es necesaria la construcción de
mundos, es muy difícil mantenerlos en funcionamiento.
La
cultura consiste en la totalidad de los productos del hombre. Algunos de ellos
son materiales; otros no lo son. El hombre elabora herramientas de todos
los tipos concebibles, mediante los cuales modifica su medio físico y doblega
la naturaleza a su voluntad. El hombre también crea el lenguaje y sobre su base y por medio de él, un elevado edificio de
símbolos que impregnan toso los aspectos
de su vida. Por lo tanto, la sociedad forma parte de la cultura
inmaterial (no material). La cual estructura las relaciones permanentes del
hombre con sus semejantes. Como solo un elemento de la cultura, la sociedad
comparte totalmente el carácter de esta de ser un producto humano. La sociedad
se constituye y se mantiene por obra de seres humanos activos. No tiene ningún
ser, ninguna realidad, aparte de esta actividad. Sus pautas, siempre relativas
en el tiempo y el espacio, no se encuentran en la naturaleza, ni pueden, ser
deducidas de una manera específica a partir de la “naturaleza del hombre”. Lo
que en cualquier momento histórico aparece como la “naturaleza humana” es en sí
mismo un producto de la actividad constructora de mundos del hombre.
La
esencial sociabilidad del hombre.
El
Homo sapiens en un animal social. La
actividad constructora de mundos del hombre es, siempre e inevitablemente, una
empresa colectiva. La experiencia dicta que la construcción humana de mundos
tiene siempre un carácter social. Juntos,
los hombres fabrican herramientas, inventan lenguajes, se adhieren a valores,
crean instituciones, entre otros aspectos.
La
sociedad, por lo tanto, no es solo un resultado de la cultura, sino una
condición necesaria de esta. La sociedad estructura, distribuye y coordina las
actividades constructoras de mundos de los hombres. Y sólo en la sociedad
pueden persistir en el tiempo los productos de esas actividades.
La
comprensión de la sociedad como arraigada en la externalización del hombre,
esto es, como producto de la actividad humana, reviste particular importancia,
cuando se hace referencia al proceso de objetivación, esto es, que la sociedad
aparece ante el sentido común (de los hombres como individuos) como algo muy
diferente, como independiente de la actividad humana.
De
esta manera, entendamos a la sociedad como un producto del hombre basado en el
fenómeno de la externalización, que a su vez se funda en la misma constitución
biológica del hombre (lo que ya esta dado y existe antes e que el naciera).
Pero tan pronto como hablamos de productos externalizados se supone que estos
alcanzan cierto grado de diferenciación con respecto a su productor.
Esta
transformación de los productos del hombre es un mundo que no solo deriva del
hombre, sino que también lo enfrenta como una realidad exterior a él mismo es lo que quiere significar el
concepto de objetivación. El mundo creado por el hombre se convierte en algo
que está “allí afuera”. Consiste en objetos materiales y no materiales, capaces
de resistir los deseos de su productor.
Una
vez creado, este mundo no puede ser disipado de manera sencilla. Aunque toda
cultura se origina y tiene sus raíces en la conciencia subjetiva de los seres
humanos, una vez creada no puede ser reabsorbida a voluntad en la conciencia.
Está fuera de la subjetividad del individuo, como un verdadero mundo. En otras
palabras, el mundo creado por el hombre alcanza el carácter de realidad
objetiva. Un ejemplo de ello sería lo siguiente:
“El hombre inventa un lenguaje y luego
se encuentra con que tanto su habla como
su pensamiento están dominados por su gramática. El hombre crea valores y
descubre que se siente culpable cuando los viola. El hombre construye
instituciones que luego se enfrentan a
él como poderosas estructuras controladoras y hasta amenazantes del mundo
externo”. (Berger:1967:22)
Si
se concede a la cultura el rango de la objetividad, esto tiene un doble
significado. La cultura es objetiva en cuanto enfrenta al hombre con un
conjunto de objetos del mundo real, que existen fuera de su conciencia. La
cultura está allí. Pero la cultura es también objetiva en el sentido de que
puede ser experimentada y aprendida, por así decir, en compañía. La cultura esta allí para todo el mundo. Esto
significa que los objetos de la cultura (nuevamente, tanto los mat
eriales como
los inmateriales) pueden ser compartidos con otros.
En
otras palabras, el mundo cultural no es solo una creación colectiva, sino que
también conserva su realidad en virtud de un reconocimiento colectivo. Existir
en la cultura significa compartir un mundo particular de objetividades con
otros.
Lo
mismo sucede con la sociedad, es decir, que la sociedad se objetiva en la
actividad humana, o sea, que la sociedad es producto de la actividad humana que
ha alcanzado el rango de realidad objetiva.
La
sociedad se presenta como una realidad externa, subjetivamente opaca y
coercitiva, puede suceder a menudo que su funcionamiento esté más allá de su
comprensión. La sociedad se manifiesta por su poder coercitivo. La prueba final
de su realidad objetiva es su capacidad de imponerse al rechazo de los
individuos. La sociedad dirige, sanciona, controla y castiga la conducta
individual. En un arrebato social, la sociedad hasta puede destruir al
individuo.
Es
decir, el carácter coercitivo fundamental de la sociedad no reside en sus
mecanismos de control social, sino en su poder para constituirse e imponerse como realidad.
La
objetividad de la sociedad se extiende a todos los elementos que la
constituyen. Las instituciones, los roles y las identidades existen como
fenómenos con realidad objetiva en el mundo social, aunque ellos y este mundo
sean al mismo tiempo creaciones humanas. Por ejemplo, la familia, como
institucionalización de la sexualidad humana en una sociedad particular, es
experimentada y aprendida como una realidad objetiva, La institución está allí,
exterior y coercitiva, imponiendo sus pautas definidas previamente sobre el
individuo en este ámbito particular de su vida.
La misma objetividad tienen los roles que se
esperan del individuo en el contexto internacional mencionado (familia), aunque
pueda suceder que no le guste en particular su desempeño. Por ejemplo, los
roles de marido, padre o tío están definidos objetivamente y se presentan como
modelos para la conducta individual. Al desempeñarse estos roles, el individuo
llega a representar las objetividades institucionales de una manera que es
aprendida socialmente (culturalmente). Así,
hasta puede decir que no le gusta realizar este o aquel detalle del rol, pero
debe hacerlo contra su voluntad, porque así se lo dicta la descripción objetiva
el rol.
Además,
del conjunto de instituciones y roles objetivamente disponibles, también
contiene un repertorio de identidades dotadas del mismo status de realidad objetiva. Por lo tanto, la sociedad no sólo
asigna al individuo un conjunto de roles, sino también una identidad
establecida. Ejemplo; no sólo se espera que el individuo se desempeñe como
marido, padre o tío, sino que sea un
marido, un padre o un tío. Que sea un
hombre, sea lo que fuere lo que implique “ser”, esto en la sociedad en
cuestión.
En
última instancia, la objetivación de la
actividad humana significa que el hombre es capaz de objetivar una parte de sí
mismo dentro de su propia conciencia, y enfrentarse a sí mismo dentro de sí
mismo en figuras que están por lo general disponibles como elementos objetivos
del mundo social.
Para
hacer referencia al proceso de internalización, podemos decir que se presenta
entonces, como la reabsorción en la conciencia del mundo objetivado, donde la
sociedad funciona ahora, como el agente formativo de la conciencia individual.
Por
eso decimos que toda sociedad que persiste en el tiempo se enfrenta con el
problema de transmitir sus significados objetivados de una generación a la
siguiente. Se aborda este problema mediante los procesos de socialización, esto
es, los procesos por los cuales se enseña a una nueva generación a vivir de
acuerdo con los programas institucionales de la sociedad.
Por
tanto, el individuo no solo aprende los significados objetivados sino que
también se identifica con los mismos y es moldeado (su conducta y forma de
pensar) por ellos. Los incorpora a su interior y los hace sus significados. Se convierte en alguien que no solo posee eso
significados, sino que también los representa y los expresa. De ahí que el
éxito de la socialización depende del establecimiento de una simetría entre el
mundo objetivo de la sociedad y el mundo subjetivo del individuo.
En
conclusión, podemos decir, el individuo es socializado para que sea un apersona determinada y habite en un mundo determinado.
Peter Berger y Thomas
Luckman - La Construcción Social de la Realidad
La
realidad aparece aquí como una construcción humana, que estudian desde la
sociología cognitiva, e informa acerca de las relaciones entre los individuos y
el contexto en el que se desenvuelve su dimensión social.
El
análisis fenomenológico de Berger y Luckmann permite un acercamiento a lo
cotidiano, a la vida diaria, porque es la vida diaria, como radiografía
habitual del acontecer, la imagen más visible y reconocible de la realidad. En
ese escenario, conocen las pautas de comportamiento, los actores y los agentes
de la dinámica social, los mecanismos de socialización que llevan al equilibrio
cotidiano y predeterminan la vida diaria, donde el ‘sentido común’ es la ley
común de las relaciones. Los problemas sobrepasan esas pautas, son la sorpresa
de lo no común, de lo inhabitual, de lo no cotidiano.
El
individuo aparece como un producto social –el homo socius-, definido por las
sedimentaciones del conocimiento que forman la huella de su biografía, ambiente
y experiencia. Circunstancias que determinan el rol que va a jugar en el
espacio social. El espacio social no forma parte, pues, del orden natural, sino
que es una construcción, eso sí basada en la naturaleza humana, que tiende a la
búsqueda de la estabilidad, por lo que esa ‘necesidad antropológica’ de orden
se transforma en un orden social, en una construcción artificial.
La
realidad social nace de una construcción dialéctica continuada, depurada por el
consenso de sus actores, que es el que da identidad a la estructura social. La
comunicación juega un papel significativo en el proceso de construcción social
de la realidad. Por un lado, las relaciones personales, como base del consenso,
pero también la comunicación socializadora de las instituciones que fijan las
pautas de la convivencia y la participación, y, lógicamente, la específica de
los medios, que contribuyen a la distribución social del conocimiento y el
reforzamiento del consenso institucional en el que se asienta una sociedad
concreta. Al tiempo, sirven para que las matrices que describen el ‘sentido
común’ en una sociedad dada sirvan a la formación de un ‘universo simbólico’.
Una tarea de administración del conocimiento, pero también de los ‘mecanismos
de mantenimiento’ que le aportan estabilidad y durabilidad. Este papel de los
medios está legitimado por la aceptación de su función, lo que les confiere un
carácter de institución social.
Los medios de
comunicación operan en los procesos de ‘socialización secundaria’, que es la
que sucede al proceso de interiorización individual del mundo natural exterior,
y se basa en los valores de la estructura social, que permiten una subjetividad
relativa, una interpretación abierta e ideológica.
Bibliografía
ANÁLISIS
DE MI COMUNIDAD
ANDAMIO
COGNITIVO
Nombre del alumno:_____________________________________ Grupo:________________
Instrucciones:
Realiza la lectura de Peter Berger, El Dosel Sagrado, y Construcción Social
de la Realidad y subraya las
ideas principales rescatando los elementos
que conforman al hombre como un ser
social.
Características del ser social
|
|
1. ¿Cómo se convierte un individuo
en persona?
|
|
2. Explica y ejemplifica el ciclo
externalización, objetivación e internalización.
|
|
3. ¿Por qué Peter Berger dice que el
mundo del hombre es un mundo “construido”? (Argumenta y ejemplifica tu
respuesta)
|
|
4. ¿Qué es la sociedad?
|
|
5. ¿Por qué no es contradictorio decir que la sociedad
es producto del hombre y el hombre es producto de la sociedad?
|
|
6. ¿Por qué el ser humano es un ser
social?
|
|
7. ¿Qué es un fenómeno
social? (Argumenta y ejemplifica tu respuesta)
|
|
8. ¿Por qué Peter Berger
dice que la sociedad es un fenómeno dialéctico? Proporciona 3 ejemplos.
|
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